DLA - Especial | 16/07/2017 | 1:10 am
Venezuela:
¿Hacia dónde vamos?

Falta poco para que las pasiones desatadas llenen de fuego al país

Gráficas: Referencial

 “Falta poco para que las pasiones desatadas llenen de fuego al país. Dentro de poco los muertos no tendrán nombres. Serán muchos. La locura colectiva costará caro. Insisto, hay que parar”, advierte el presidente de la encuestadora Datincorp, Jesús Seguías 

Alexander González.-

Algunas cosas han variado en más de 100 días de protestas en Venezuela. La presencia de escombros, grafitis en el pavimento y en las paredes, los residuos del olor de bombas lacrimógenas son comunes en las principales ciudades del país, sobre todo en aquellas donde las protestas han sido más frecuentes y que dan la impresión que allí, en esas calles, se han librado batallas.

Ante escenarios de violencia y represión – según el Gobierno y la dirigencia de oposición – una pregunta subyace en el día a día de los venezolanos: ¿Hacia dónde vamos socialmente?

El sociólogo y secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte, cree que la situación ya no es estrictamente en el campo político, a su criterio la crisis social y económica aunada a la descomposición, han creado una combinación explosiva que han tenido como resultado, en estos últimos días, el recrudecimiento de la crisis económica y social.

“La gente se niega a aceptar que su soberanía política y que su derecho a participar frente a una decisión de tanta monta como lo es la de intentar cambiar la Constitución sean arrebatados”.

No se puede exigir pasividad

Belmonte previene que es muy difícil pedirle pasividad a un movimiento que ha estado en la calle contra una Constituyente, y que conoce los peligros que esta representa. “El pueblo sabe que ahí está su futuro y no va a quedarse de brazos cruzados, para que de manera pasiva se desarrolle un proceso ilegal, casi corporativo”.

Continúa: “De llegarse a instalar la ANC, los efectos que ya pueda tener no van a ser aceptados, y esto puede dar lugar a una radicalización de lo que se pudiera denominar como la desobediencia civil pacífica, pero que si llega a ser enfrentada pudiera transformarse en una que eleve mucho más el conflicto”.

Panorama preocupante

Para el politólogo Luis Salamanca, el panorama general y futuro del país, no es nada alentador en líneas generales, porque a su consideración, se ha entrado en el terreno de las fuerzas. “Entramos a una confrontación, para la cual no está preparada la sociedad venezolana. El país entró en un riesgo muy grande, pues se puede perder lo poco de país civilizado que teníamos y la poca democracia y constitucionalidad.”

¿Franca dictadura?

Una de las voces disidentes del chavismo es el diputado Germán Ferrer (esposo de la fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz), dijo recientemente que él proviene de la llamada Cuarta República, a su discernimiento, la dictadura de Pérez Jiménez se había quedado corta con la represión de la Cuarta en los gobiernos de AD y Copei, pero ahora sostiene: “los gobiernos de la Cuarta se quedaron cortos con la represión que se impone hoy en Venezuela. Por este camino, vamos a una franca dictadura”.

Añade que la Constituyente impulsada por el presidente Nicolás Maduro fractura al chavista y une a la oposición, pero a la larga se fractura al país porque - desde su óptica - no tiene aceptación del pueblo y “se va a imponer lo que se quiera”.

Sin Presidente

En un programa televisivo, otra voz crítica del chavismo como lo es el exministro Miguel Rodríguez Torres - quien se defiende de una “presunta trampa” para vincularlo con un intento de golpe de Estado -, es de la opinión que en Venezuela pudiera hablarse de un vacío de poder, porque el país carece de tribunales, de un poder legislativo y de un Ejecutivo en funciones.

Argumenta su posición de la siguiente manera: “la Fiscal General, con pruebas en la mano, determina que un grupo de magistrados son ilegítimos de origen. Lo que quiere decir que todas las decisiones tomadas por años ilegítimos, son nulas. Esos ilegítimos, a su vez, dijeron, señalaron y sentenciaron que la Asamblea Nacional está en desacato, por lo tanto no tenemos Tribunal Supremo y no tenemos Asamblea. Y esta Asamblea, en desacato a su vez, dijo que el Presidente anuló el cargo. O sea, que nosotros no tenemos ni Tribunales, ni Asamblea, ni Presidente”.

Llamado a ser valiente

Rodríguez Torres insta al Presidente a prestarle atención a esta frase que dice la Biblia: “Esfuérzate y sé valiente”. “Sé valiente y reconoce el error, sé valiente y asume la necesidad de retirar esa propuesta (ANC), o por lo menos, suspenderla en el tiempo y retomar el hilo constitucional. Retomar la Constitución como el pacto social de todos los venezolanos. Eso implica retomar el cronograma electoral, hacer de inmediato las elecciones vencidas y decir cuándo inmediatamente ocurrirán las que tienen que hacer. Eso es abrir, tomar. Los líderes valientes tienen que, en algunos momentos, tomar decisiones arrojadas. Por ejemplo, abrirse a un gobierno de amplitud nacional, donde todos los venezolanos se vean reflejados y proponerle al país la solución de la crisis, con la participación de todos. A esta altura, lo veo muy difícil, lo veo muy complicado, pero ese es el camino que tenemos los venezolanos”.

Posibles escenarios

 “Eso es lo que viene”, suelen decir con rotunda firmeza los venezolanos en sus conversaciones informales sobre el desenlace que tendrá el proceso político del país: “habrá un golpe de Estado, una intervención extranjera, una ‘matazón’”, esas son las tesis del venezolano de a pie, pero que en el fondo saben que predecir el futuro es tan o más difícil acá que en cualquier parte del mundo. “Acá todo puede pasar”, de hecho, es otra de sus frases sentenciosas. Incluso Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis dice: “Acá hay más ruido que señales”. Aquí los posibles desenlaces:

1. Más confrontación. La violencia política puede recrudecerse o alargarse, coinciden analistas. “El escenario más probable es que venga mayor represión y autoritarismo”, opina Nícmer Evans, politólogo y activista de izquierda que en tiempos recientes se ha alejado del Gobierno. “Pase lo que pase, es poco probable que los grupos radicales de ambos bandos se queden tranquilos o cedan fácilmente”, añade Luis Vicente León, pero la pregunta, insiste, es si ese enfrentamiento va a ser generalizado o focalizado: “La presión popular, si es masiva y organizada, se puede traducir en ingobernabilidad y cambios políticos, pero también puede dar con un escenario de guerra de guerrillas que se mantiene en el tiempo”.

2. No pasa nada. Los conflictos políticos que generan violencia, se dice, solo pueden resolverse con pactos, negociación y concesiones de ambas partes. Pero un escenario en el que no hay una solución al problema no es descartable en Venezuela. “En Colombia, Perú o Siria la problemática se mantuvo en el tiempo sin que se generara una solución”, dice Luis Vicente León. La escasez de productos básicos y medicinas se han vuelto cosa común en Venezuela, hasta el punto de que muchos ya ven hacer fila por horas para comprar como parte de su rutina. Aunque los analistas aseguran que en este escenario la violencia política se mantendría, también es probable que se focalice y se vuelva parte de la normalidad.

3. Restablecimiento de pactos y diálogo. La oposición dice que, para sentarse a dialogar y llamar a su gente a dejar la protesta, el Gobierno debe mostrar algún tipo de gesto de buena voluntad. Esto puede ser liberar a quienes considera presos políticos o restablecerle los poderes reales a la Asamblea Nacional, entre otros requerimientos. La oposición duda de la credibilidad gubernamental y dice necesitar hechos concretos. Además, los anteriores casos en que la oposición apostó al diálogo fueron vistos por sus simpatizantes como fracasos que solo le dieron tiempo al gobierno. ¿El arresto domiciliario de Leopoldo López forma parte de una posible negociación? Esta pregunta se la hacen muchos venezolanos.

4. Golpe de Estado o renuncia de Maduro. Los analistas coinciden en que quizá los dos escenarios que más mencionan los venezolanos de a pie, desenlaces terminales o tajantes, son los menos probables. La posibilidad de un golpe de Estado perpetrado por militares y/o la renuncia de Maduro. Es posible, señalan, que el ejército genere presión al Gobierno para que evite escenarios de violencia dándole a la oposición algún tipo de espacio. Sin embargo, en parte gracias a la alianza cívico-militar que Maduro ha afianzado poniendo decenas de militares en cargos ministeriales, los analistas creen que es poco probable que el ejército se organice para tumbar al presidente o que éste deje todo el poder que tiene.

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