DLA - Agencia | 5/06/2017 | 10:04 am
Cuando habla el “Patriota Cooperante” todo puede pasar
Por Judith Valderrama.-

No tienen rostro ni identidad, pero sí poder. Generan miedo entre la población y les dicen “sapos o soplones”. Son una creación de la revolución, bajo el nombre de Patriotas Cooperantes y sus testimonios tienen efectos tan importantes, como llevar a prisión, al ataque de un negocio o hasta a segar una vida, de acuerdo a los testimonios de personas afectadas

Los sapos o soplones” están en todas partes, parecen oír hasta el pensamiento. Nacieron, se extendieron y se quedaron. Ahora se infiltran en todas partes, en el barrio, en la oficina, en el organismo, en las marchas, en los partidos y hasta en la escuela. Son las expresiones de muchos que se sienten víctimas de delatores y que imaginan a personas de su entorno como soplones o informantes porque conocen de casos, o han vivido en carne propia las consecuencias de estos delatores, como le sucedió a una de nuestras fuentes, a quien en la tarde un vecino le anunciaba que llegarían a su negocio; “no creí en eso” –dijo-  pero en la noche lo saquearon ciudadanos de civil y con armas, a quien denunció como “colectivos afectos al Gobierno”.

En Venezuela llaman “sapo” a quien cuenta un chisme de otro, sea falso o verdadero.  Pero estar espiando la vida de los demás como oficio y con beneficio, con fines políticos y de poder, es una figura que no se conocía en este país desde la época de Pérez Jiménez. Ahora, estos delatores son personajes casi formales del Estado, no tienen rostro, ni identidad; pero tienen un poder inimaginable capaz de destruir vidas, ya sea porque sus comentarios llevan a la cárcel, a la ruina y hasta a la muerte de ciudadanos; como narra el abogado Iván Roa, quien defiende a 6 tachirenses, a quienes la acción de un delator los puso tras las rejas, en un hecho donde se cobraron también 4 vidas humanas.

Los garantes de la revolución.- La figura de Patriota Cooperante es oficial desde que el presidente Nicolás Maduro, el 3 de diciembre del 2015, los llama “nueva clase de ciudadanos, garantes de la revolución socialista que ponen a raya a lo más radical de la oposición”. Por tanto, su función no es otra que formar parte informal de la inteligencia del Estado.

Una vez anunciados los llamados Patriotas Cooperantes, su fama se hizo sentir y también sus efectos; actúan a la sombra y con seudónimos. A partir del año 2013 se inician al menos una decena de casos judiciales impulsados por el testimonio de  estos delatores.

La cifra creció después de 2014, posterior a las protestas contra Nicolás Maduro, según afirma el abogado José Vicente Haro, los casos originados por patriotas cooperantes empezaron a multiplicarse: “Sin duda están aumentando (los juicios por delaciones de patriotas cooperantes) Antes no había visto esa figura", y  cuenta haber defendido unos 20 ciudadanos por acusaciones relacionadas con delatores.

Decálogo del Patriota Cooperante.- Otro carácter casi formal de los delatores del Gobierno se lo da con mucha fuerza el diputado y vicepresidente del partido de Gobierno, Diosdado Cabello, quien exalta las virtudes y logros de los patriotas cooperantes en su programa de televisión, "Con el mazo dando" de Venezolana de Televisión; incluso llama a hacer investigaciones penales y los cuerpos de seguridad o de justicia han iniciado acciones basados en la denuncia pública que hace Cabello.

En su programa, el diputado muestra reportes de los patriotas cooperantes, les llama por seudónimos, y hasta en una ocasión hizo lectura de una supuesta asociación de patriotas cooperantes, que describía las cualidades para poder ser y ejercer el oficio de delator: "Se requieren sólidos principios morales, amor a la patria y lealtad al Presidente de la República y al legado del comandante supremo Hugo Chávez".

Expone también el diputado que el pueblo merece saber en qué "marramucias" o cochinadas están los políticos y activistas opositores, por eso se justifica la acción del informante anónimo.

¿Inteligencia de Estado?.- El ministro de la Defensa, General Padrino López, en su Guía de Planeamiento correspondiente al año 2017, sugiere que los colectivos como “pueblo organizado”; así como los “patriotas cooperantes”, deben ser incorporados a la búsqueda de información sobre criminalidad, planteando al Alto Mando y al generalato de la Fuerza Armada Nacional, esta posibilidad como estructuras de la inteligencia y contrainteligencia sumada a los cuadrantes de paz y el tema de la seguridad ciudadana, de acuerdo a extractos de ese documento que se publicaron en diversos medios de comunicación a inicios de este año.

En la página 11 del documento, Padrino López sostiene que la integración de la inteligencia militar a los cuadrantes de paz se puede lograr “con el pueblo organizado en los órganos de dirección para la defensa integral y en la Milicia Bolivariana; lo cual implica incrementar las redes de inteligencia y contrainteligencia popular como mecanismo para neutralizar las acciones de lucha no armada, especialmente en la lucha contra la especulación, el acaparamiento, el contrabando, y contra cualquier expresión del crimen”. Los ámbitos de acción de la estructura de inteligencia que se plantea serían las comunas, las comunidades, las parroquias y los municipios que conforman cada una de las áreas y Zonas Operativas de Defensa Integral.

“Los delatores que se descubran serán enjuiciados”

Para el ex diputado e historiador Walter Márquez, el tema de los delatores es una figura creada por el chavismo y mantenida por el madurismo para tener el control de la información de todo el país, en el caso de los opositores. Señala que es una copia del modelo cubano pero no con su intensidad,  porque aún no tienen el control pleno por cuadras dentro de las comunidades, como ocurre en Cuba.
“Cuando vuelva de nuevo la democracia, todos esos crímenes cometidos a nombre o en función de los patriotas cooperantes hay que investigarlos y enjuiciarlos. La conducta  del Gobierno se convierte en crímenes de  lesa humanidad y violación de Derechos Humanos, y los patriotas cooperantes que se descubran serán enjuiciados; al igual que los jueces que hayan usado esa información sin verificarlo antes. Quienes hayan usado las actas policiales donde hayan usado patriotas cooperantes, deben ser enjuiciados”.
Márquez también hace mención a la publicación de fotos de ciudadanos con nombre y apellido, y más datos referenciales que se transmiten a través de cuentas de importantes funcionarios del Gobierno, a quienes acusan de delitos o acciones sin pruebas y con información que al parecer, proviene de los delatores. Señala que los gobernantes deben velar por respetar la ley y no lanzar al aire información donde acusan a gente inocente de terroristas sin juicio o investigación alguna.
Está convencido que esos delitos se pagarán cuando esto finalice. Considera que por actuaciones tan denigrantes como el empleo de delatores; por ejemplo, para hacer daño a los opositores venezolanos,  solo les quedan tres caminos a los involucrados: “El destierro, la cárcel a quienes caigan en manos de la justicia, o lamentablemente el cementerio cuando una turba embravecida los agarre, porque tristemente es el destino y lo vemos en la historia universal. No es que piense así, es que la historia lo refleja con Mussolini, Cattaffi, cuando cayó Guzmán Blanco le derribaron sus estatuas, y ahora lo vemos con las de Chávez”.

   Un caso de muerte y prisión

El abogado penalista Iván Roa, narra una historia que parece de terror. Un ciudadano criado en la zona norte del Táchira; pero que emigra de su tierra y deja una estela de delitos en diversas partes del país, termina asentándose en Caracas y pasa a formar parte de un colectivo que se llama Negra Hipólita.

“Él era el cabecilla de ese grupo delictivo que funcionaba en los alrededores del barrio 23 de Enero. Se convierte en ‘colectivo’; pero asciende a una estructura superior y llega a formar parte del anillo más cercano del ministro Rodríguez Torres.

En una semana de descanso, el Patriota Cooperante retorna a La Fría, García de Hevia del Táchira, y se consigue con sus amigos del pasado; muchos se habían convertido en hombres de bien y estudiados, o eran comerciantes.

El hombre regresa a mediados de febrero del año 2014 a La Fría”. Sostiene Roa que regresó resentido por el éxito de algunos de sus antiguos amigos. A uno de sus conocidos de la infancia lo acusa de paramilitar porque le observó éxito en un pequeño negocio que había heredado de su madre. Ya en Caracas, acusa a ese amigo de conformar un grupo paramilitar, y como  forma parte del anillo cercano del exministro, este hace caso de la denuncia. Arman un plan y envía al Patriota Cooperante de nuevo al Táchira.

El delator recoge una memoria fotográfica  como prueba, sin nada certero toma imágenes de viviendas o negocios, y narra el abogado que montan un acta policial, en esta sostienen que en algunos de los negocios o casas de familia de las fotografías se operaba con el delito.

Con el informe, en Caracas deciden enviar una comisión de 22 a 24 policías nacionales, excepto uno de la Policía Judicial que estaba en comisión de servicios”, afirma Roa que se alojan en un hotel de San Cristóbal, cerca de las 7 de la noche, llegan a La Fría y entran al local donde el Patriota Cooperante había dicho que se reunían a armar sus fechorías. Disparan contra todos los presentes, matan a cuatro personas y se llevan 6 detenidos. La operación termina cerca de las cinco de la mañana. La zona fue literalmente sitiada y la gente del lugar fue vejada y hasta robada”.

Los llevan a Caracas y los encierran en la sede del Cicpc por dos años y medio en un sótano. “Nunca se cumplió una audiencia en casi tres años. Pedimos al Tribunal la reconstrucción de los hechos y el Tribunal lo admite. Cuando el Tribunal se da cuenta que no hay nada, que no hubo enfrentamiento sino una masacre, deciden llevarlo al estado inicial y dejar sin efecto todo lo hecho. Pero yo investigué y he logrado darme cuenta hasta del nombre del cooperante delator”.

El saldo, de acuerdo al abogado y las informaciones de prensa, alcanzó cuatro muertos y seis personas que continúan en prisión, “por lo menos 10 familias destruidas directamente por un patriota cooperante”.

Noche de terror.- Juan Pérez (nombre ficticio) acusa ser víctima de la malsana influencia de un “patriota cooperante”. Habita en uno de los sectores de en San Cristóbal donde el pasado mes de mayo fueron saqueados tres negocios.

“Soy el dueño del local que fue saqueado el 16 de mayo por  colectivos o grupos armados. Ahí funciona un establecimiento comercial, pero yo solo soy el propietario del local, es decir, lo tengo alquilado a otra persona. Para mí, quienes hicieron el saqueo pudieron ser policías por el calzado que llevaban y las motos que usaban”.

La víctima, dice que esa noche llegaron unos motorizados y dispararon al aire. Tras ellos venía un grupo de personas dirigidas por los motorizados. “Yo vivo solo. Cuando los vi llegar me tuve que tirar al suelo porque pensé que las balas entrarían por la ventana. Pero antes de comenzar a disparar, yo vi cuando los motorizados dijeron ´es este´. Con herramientas rompieron la Santamaría y entraron, se llevaron y destruyeron todo”.

Dice ser líder de la comunidad desde hace diez años, sin pertenecer a ninguna organización política, ya que su liderazgo es comunitario –asegura-  pero ahora está convencido que es oposición.

“Me señalaron mi local, a mí en ese sector me conoce todo el mundo y en la tarde, antes del saqueo, tres personas diferentes me dijeron que mi negocio estaba marcado, se lo juro. Yo no creía, no pensé que iba a vivir esa noche de terror porque decían que iban a quemar la casa y no tenía forma de salir”.

Insiste que un sapo cooperante afectado por su liderazgo comunitario fue quien le montó una historia para poder señalarlo y saquear el negocio que no es de su propiedad, solo el local le pertenece.

La fuente, quien prefiere mantener su identidad en reserva, previendo consecuencias por su testimonio, también afirma que miembros del grupo armado al finalizar sus fechorías, esa noche, ingresaron a cuarteles militares de la zona, donde recibieron resguardo.

El daño material del negocio asciende a dos millones de bolívares aproximadamente;  mientras que el daño a la estructura física se eleva a unos 50 mil bolívares, afirma.

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