DLA Columnas | 13/08/2017 | 1:00 am
13 de agosto de 2017 19º domingo durante el año

Por: Pbro. Tomás Fernando Espinosa Aguilar

Color: Verde Ciclo A
PRIMERA LECTURA 1Rey 19, 9. 11-13a
Lectura del primer libro de los Reyes.

Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche. Allí le fue dirigida la palabra del Señor. El Señor dijo: “Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor”. Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor
SALMO Sal 84, 9-14
 R. Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación.

 Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz, para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.
El amor y la verdad se encontrarán, la justicia y la paz se abrazarán; la verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde el cielo. R.
El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La justicia irá delante de él, y la paz, sobre la huella de sus pasos. R.
SEGUNDA LECTURA Rom 9, 1-5
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el Espíritu Santo. Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi corazón. Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis hermanos, los de mi propia raza. Ellos son israelitas: a ellos pertenecen la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las promesas. A ellos pertenecen también los patriarcas, y de ellos desciende Cristo, según su condición humana, el cual está por encima de todo, Dios bendito eternamente. Amén.
Palabra de Dios.
 A. Te alabamos, Señor
EVANGELIO Mt 14, 22-33
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo.

Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminan do sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma”, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo; “Tranquilícense, soy yo; no teman”. Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. “Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”.
Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexión
Pbro. Tomás Fernando Espinosa Aguilar

“Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación” Conscientes del drama que vive nuestro país, el problema urgente en buscar una salida requiere el valor de muchos venezolanos. Valor para contrastar un miserable sector oficialista que ha destruido nuestra nación. La sociedad venezolana exige una nueva administración, que firme, con discreción y respeto, construya el país, movidos por altos y nobles ideales. Somos muchos los venezolanos que no aceptamos la miseria, la ignorancia y la vejación de este gobierno. No basta hablar y tener la conciencia tranquila, lo más apropiado y seguro que podemos hacer es, llenos de esperanza y valor, confiados en Dios Nuestro Señor, presentar nuevas alternativas. Seguramente nuestro destino no será realizar plenamente la justicia, y la solución no será inmediata, pero poco a poco vendrá, siempre y cuando tengamos hambre y sed de justicia. Aquí no se trata de buscar el propio bien, de salvar el propio conuco, sino el bien de todos los venezolanos “Señor, sálvame”. Que este domingo, todos alcemos los ojos al cielo y pidamos con insistencia a Cristo nos ayude, nos proteja y nos libre del mal... si, del mal de esta roja revolución que ha destruido nuestro país con  un falso modelo de patria. Muchos nos preguntamos ¿Donde está la patria? ¿Donde está la patria de Bolívar? Seguro en dólares depositados en Suiza ¿Es esta la patria? Una patria embargada por los chinos y saqueada por los cubanos ¿Cuál patria? Hermanos aquí ya no hay espacio a la omisión del silencio  y a la falsa prudencia, debemos hablar con la verdad. En el evangelio de este domingo contemplamos que el Señor nos pide no tener miedo. Esta imagen nos ayuda a comprender que meter toda nuestra fe para salir adelante es la actitud que necesitamos. No se puede seguir como espectadores, si no se hace nada, el sufrimiento deformara la visión de país que queremos. Cristo tiende la mano, y nos salva como a Pedro “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”,  el Señor nos sanará del egoísmo, y el odio que tanto daño le está haciendo a nuestra gente, sanará la avaricia y ansias de poder de quienes nos dirigen. Así pues, las palabras de Jesús nos llenan de esperanza, pues Dios siempre sale a nuestro encuentro para salvarnos. Hermanos y hermanas, tengamos fe que la mano de Jesús sanara  nuestras heridas, y nos sacara del agua donde nos están ahogando, para Dios todo es posible. Llenémonos de entusiasmo, el futuro de nuestro país solo podrá ser construido por hombres y mujeres movidos por una gran fe. Es este el camino hacia un país democrático, con un concepto de vida y actividad política, animado por la igualdad, la justicia, el respeto. Cada uno es responsable en esta gran labor que tenemos para reconstruir Venezuela. Pidamos a Dios sane nuestro corazón, el corazón de todos los venezolanos, para que busquemos la unidad y la paz para nuestro país, para nuestro pueblo, una unidad que viene del encuentro respetuoso y del análisis crítico y real, serio y honesto, para construir las bases de nuestra nación, sobre la democracia y la libertad. Pidamos la intercesión de María santísima, para que disponga nuestro corazón y así dejarnos tocar y purificar por su hijo Jesús ¡Feliz domingo!
Tomás Fernando Espinosa Aguilar

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