DLA Columnas | 24/06/2017 | 9:00 pm
25 de junio de 2017

Por: Pbro. Tomás Fernando Espinosa Aguilar

Ciclo A Color: Verde   12º domingo durante el año

Primea Lectura (Jer 20, 10-13)

 Lectura del libro de Jeremías. Dijo el profeta Jeremías:

Oía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!”. Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída. “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”. Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti te he encomendado mi causa. ¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malechores!

Palabra de Dios.

A.      Te alabamos, Señor

 Salmo (Sal 68, 8-10. 14. 17. 33-35)

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Por ti he soportado afrentas, y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí. R.

Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor; porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos. R.

 Segunda Lectura (Rom 5, 12-15)

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Por un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por el pecado, la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir. Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.

Palabra de Dios.

A.      Te alabamos, Señor

Evangelio (Mt 10, 26-33)

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres”.

Palabra del Señor.

A.      Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión

Pbro. Tomás Fernando Espinosa Aguilar

 Decía el Papa  Pablo VI La misión de servir al pueblo es concreta, la verdadera paz debe fundarse en la justicia, en la dignidad humana, en la igualdad, reconocernos unos a otros como hermanos, el respeto de unos a otros. Si quieres la paz, trabaja por la justicia… No por la opresión, por eso ante los últimos acontecimientos, después de la brutal forma como los malandros del gobierno arremetieron contra los jóvenes y una gran parte del pueblo, pues pueblo somos todos, y no solo los que apoyan esta barbárica revolución. Trabajar por la justicia no es oprimir, encarcelar y sentenciar sin un justo proceso. La paz es como la fe, no se puede imponer, así como nuestros derechos y nuestra libertad no son negociables. En estos momentos la invitación es trabajar por la justicia, para poder construir la paz, sal a la calle y no dejes que nos terminen de robar el país. Cuanto horror se ha predicado, cuanta arbitrariedad e injusticia, y ahora quieren paz. Para hacer posible la paz, no solo se predica, se practica, se busca la justicia, se respeta y se perdona, se abre la puerta al diálogo en igualdad de condiciones, con acciones concretas, negociaciones leales y sinceras conclusiones, no una falsa constituyente ilegitima. Hay que sacrificar el orgullo y el odio que tanto daño ha hecho a nuestro pueblo. Quieres paz, trabaja por la justicia. Mientras se siga ofendiendo la dignidad del ciudadano, del estudiante, de aquel que no comparte los atropellos de esta roja revolución, difícilmente habrá paz. Urgente es para todos, pero sobre todo para nuestras instituciones, un examen de conciencia. La imagen del fusil contra David Vallenilla quedará en la memoria de nuestro pueblo. Medios destructivos que han llevado a la autodestrucción. Se requiere madurez y responsabilidad para construir la paz, la opresión y la violencia jamás serán los medios. Es necesaria una coherente búsqueda de la paz. Se llega a la paz a través de la justicia, a través de una justicia para todos. A todos nos urge repasar lo que significa un estado de derecho. La libertad no es una categoría es un principio fundamental para la construcción de la paz que todos anhelamos. La paz se construye sobre la verdad, no engañando al pueblo, secuestrando el poder de la Asamblea Nacional o amordazándola, así no se construye la paz. Luchar contra la injusticia enfatizaba Pablo VI, es promover el bienestar y el progreso, el bien común. Muy distinto a lo que hemos escuchado de los malandros de rojo. Que pobres ideas, que pobres palabras la de la canciller de Venezuela ante la O.E.A. Cuanta incoherencia en el discurso. Nos urge la paz, y nos urge un gobierno que nos ayude a salir de la pobreza y la miseria, no para mantenernos en ella. Pidamos con insistencia al único que todo lo puede, pidamos a Dios Nuestro Señor que nos conceda la paz para nuestro pueblo, elevemos nuestras manos y nuestro corazón,  el Señor no nos abandonara, nunca se olvidará de sus hijos. Solo Dios podrá sacar al que está oculto en las tinieblas ¡Feliz domingo día del Señor!

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