DLA Columnas | 23/03/2017 | 5:28 pm
Democracia vulnerada

Por: Leonardo Montilla

La humanidad ha construido según los procesos de cambio históricos, un criterio civilista de participación y democracia, “El procedimiento de toma de decisiones se rige por el principio de mayoría; que garanticen un conjunto de libertades básicas (de opinión, de información, de asociación, reunión y elección) que permitan a los sujetos involucrados presentar o elegir opciones políticas definidas sin que pesen sobre ellos mecanismos de coacción”. (Bobbio.)

Si la democracia es como dicen los investigadores una forma de gobierno, un sistema político definido, la gobernabilidad es un estado, una propiedad o una cualidad que nos indica el grado de incidencia que se ejerce en una sociedad en el cumplimiento de sus deberes y derechos; dicha incidencia está representada por un nivel de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental, es decir diseño de políticas públicas que generen bienestar a la población

Remitiendo esta interpretación al actual gobierno venezolano militar cívico presidido por Nicolás Maduro Moros, podemos observar la antítesis de este principio que coloca la legitimidad como una manifestación de la eficiencia y la eficacia en cualquier gestión pública; es decir la crisis abismal que padece el país en todos los órdenes es prueba de ello y es además la muestra del fracaso del modelo izquierdista bolivariano (bolivarero dirían algunos) como opción para la reivindicación social.

La crisis de hambre y desabastecimiento que tenemos es culpa de equivocadas políticas económicas que enmarcadas en este proyecto fracasado bajo la conducción de un liderazgo autocrático, hegemónico y militarista como el de Hugo Chávez, con la continuidad del actual presidente, los cuales han querido imponer un modelo de vida que en nada tiene que ver con la venezolanidad. Sumando las incontables violaciones a la norma constitucional que vulnera la institucionalidad democrática, colocando el Estado de Derecho en precaria situación. Tal como ocurre en algunos países de Centroamérica y el Caribe. Caso muy concreto y actual Nicaragua con Daniel Ortega. La legitimación de los partidos impuesta por el tinglado hegemónico del régimen es un acto inconstitucional que deslegitima aún más al régimen y su descalificada institucionalidad

La pobreza en Venezuela, como una manifestación de varios elementos que atentan contra el bienestar humano es el legado de quienes pretenden mantener un régimen excluyente, fracasado y en permanente decadencia al cual llaman pretensiosamente “Revolución Bolivariana”. El gobierno en su debilidad de apoyo popular pretende imponer una matriz d opinión donde oculta su alta responsabilidad en la crisis de hambre, escasez, vulnerabilidad del Estado de derecho y violación a los Derechos Humanos, es el mismo tránsito de los gobiernos populistas latinoamericanos los cuales han caído al tenor de su incompetencia y de la voluntad soberana de sus pueblos.

Se impone el rescate de la Constitución, pisada por la bota militar, elecciones regionales y locales tal como expresa la norma es la ruta a seguir y a conquistar. La ilegitimidad del gobierno de Maduro se combina con la ilegalidad de los gobiernos regionales cuyo periodo tiene tres meses vencidos. La visión hegemónica del régimen, en una democracia vulnerada irrespeta los derechos civiles, políticos, los derechos humanos y la dignidad del pueblo venezolano.

@LeoMontilla

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