DLA Columnas | 5/09/2016 | 1:00 pm
¿De qué sirve la calle?

Por: Alexander González

*A juicio de Luis Vicente León, lograr el Revocatorio no será fácil. Afirma que el Gobierno buscará desmontar las movilizaciones de la oposición con “la fuerza radical”. “La batalla en Venezuela no es institucional, porque las instituciones son sesgadas y sabemos lo que harán. Es política y apenas comienza”

 

La oposición en Venezuela quizás se fue a dormir satisfecha tras la masiva marcha del pasado jueves, pero despertó como antes: sin fecha para el referendo revocatorio con el que quiere poner fin al mandato presidente Nicolás Maduro.

Los líderes opositores han dicho que están dispuestos a seguir con la presión en la calle y a organizar más movilizaciones en los próximos días, aunque saben que quizás resulte un esfuerzo improductivo y el Consejo Nacional Electoral (CNE) aún no comunicó la fecha para recolectar las firmas de 20% del censo, siguiente fase del proceso del revocatorio.

EL REFERENDO

La presidenta del ente electoral, Tibisay Lucena, ha manifestado la posibilidad de que la recogida de las firmas se realice a finales de octubre, lo que pone en riesgo el objetivo de la Mes de la Unidad Democrática (MUD) de hacer la consulta este año. El propio Maduro ha negado la celebración de la misma: “La oposición ha convertido un proceso constitucional en un fraude. ¿Qué están buscando? El revocatorio no va”, dijo en julio.

Si el referendo fuera aún este año, habría unas elecciones y la oposición podría, de ganar los comicios, acabar con el mandato de Maduro y con 17 años de chavismo. Si ocurre después del 10 de enero 2017, una reprobación del presidente supondría que su vicepresidente asumiría el poder hasta las siguientes elecciones presidenciales en 2018.

Y todo ello está en manos del CNE, al que la oposición acusa de actuar bajo el mandato del Gobierno. Entonces, ¿de qué sirve salir a la calle?

“ETAPA DEFINITIVA”

Varios manifestantes que fueron entrevistados por los medios audiovisuales venezolanos el jueves durante la marcha mostraron cierta resignación. “Yo sé que el Gobierno no nos va a escuchar, pero éste es mi granito de arena”, dijo a un medio nacional Arminda Farías.

Henrique Capriles, dirigente nacional del partido opositor Primero Justicia, quien además fue dos veces candidato presidencial, aún justifica que en 2013, tras una ajustada elección en la cual la oposición denunció fraude, no alentara una masiva presencia en las calles.

En un país como Venezuela, en el que sigue vivo el recuerdo de recientes protestas violentas como las de 2002 y 2014, asegura que no quiso buscar un enfrentamiento en el que no veía mucho que ganar.

Ahora, Capriles y el resto de la coalición de la Mesa de la Unidad Democrática MUD parecen decididos a plantear la batalla en la calle. “Es el inicio de la etapa definitiva de esta lucha”, dijo el jueves Jesús “Chuo” Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD.

HINCHAR LA ILUSIÓN

La oposición necesitaba una manifestación como la del jueves “para reactivar la esperanza e iniciar un proceso para el futuro”, señaló a un medio radial nacional el analista político venezolano Luis Vicente León. “Una vez en la calle, la estrategia ganadora de la oposición es quedarse ahí mostrando su mayoría y recordando lo que quiere la mayoría”, escribió el también economista a través de su cuenta en Twitter.

Tras las elecciones parlamentarias de diciembre del año pasado, en el que la oposición logró el control de la Asamblea Nacional, para León el reto de la oposición no era sólo mostrar si era mayoría, sino volver a hinchar la ilusión para salir a la calle a reclamar.

“Tenía (la MUD) debilitada su capacidad de convocar marchas, y ahora reconecta con esa disposición a la movilización”, analizó el experto. “Eso al Gobierno le tiene que generar estrés”, agregó.

El propio Maduro negó en la marcha paralela del jueves que se hizo a favor de su gobierno, el éxito de la oposición. “Hoy derrotamos un golpe de Estado. Han fracasado una vez más, la victoria es nuestra”, aseguró el Jefe de Estado.

EL DESAFÍO

Y es que la marcha supone también un desafío para el Gobierno, pese a que se resista al referendo. “Si actúa contra la oposición y toma decisiones específicas, el riesgo es el de radicalizarse y que la población se hipermotive a estar más en la calle”, dijo León.

La oposición espera que la crisis económica y el descontento que generan las colas para conseguir productos básicos y la inflación ayuden a mantener activa la calle y la presión.

“Si todos ejercemos la presión democrática, empujamos en la misma dirección, dada la situación económica y social que vive el país, no le va a quedar más remedio al Gobierno que aceptar el referendo”, dijo Capriles en una reciente entrevista con la agencia AFP.

Pero los analistas coinciden en que si el revocatorio no se celebra en 2016, la oposición quedará en una posición difícil. “Tendría un costo muy importante. Puede generar decepción y frustración en la población”, afirma León.

Por ello el politólogo y director de la firma Polity, John Magdaleno, cree necesario que la oposición no se quede sólo en el revocatorio. “El desencanto (si el referendo no se convoca en 2016) puede existir. Si no hay metas complementarias al revocatorio y no se celebra, puede generar una frustración importante de las expectativas”, dijo a BBC-Mundo Magdaleno.

La duda será saber si la oposición puede mantener esa presión continua en la calle aunque el proceso por el revocatorio se dilate y mientras gran parte de la población del país dedica varias horas al día a conseguir alimentos

 

 

*Con información de BBC-Mundo

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@alexgonzalez08

 

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