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A cuatro años de la vaguada Santa Cruz de Mora volvió a sonreír Imprimir E-Mail
escrito por Irene Molina/DLA Mérida   
jueves, 12 de febrero de 2009
La mirada triste y melancólica, aún podía verse en los rostros de muchas personas que acudieron a orillas del río Mocotíes en Santa Cruz de Mora para conmemorar los cuatro años de la tragedia del Mocotíes en la que tantas vidas se perdieron y otras tantas desaparecieron, pero lo que no pudo desaparecer fue la esperanza de un pueblo en su lucha por salir adelante

A cuatro años del fatídico día del 11 de febrero cuando se unieron las aguas de quebradas y ríos para llevarse por delante todo lo que a su paso encontró, Santa Cruz de Mora conmemoró ese día con el ya tradicional cruce de San Cristóbal por el río Mocotíes. Se perdieron vidas, desaparecieron casas, muchos daños materiales, cambios en el hábitat, pero también hubo un cambio en la actitud de cada una de las personas que día a día han dado gracias a Dios por el Don de la vida y que con toda la fuerza de su espíritu y alma no desmayaron para salir adelante.

El pasado 2 de febrero día de Nuestra Señora de la Candelaria se comenzó la novena dedicada a la Virgen de Lourdes en las comunidades que fueron más afectadas con la vaguada y posteriormente se celebró la santa misa en cada una de ellas para dar gracias a Dios por querer superar todas esas vicisitudes pasadas, manifestó el padre Giovanni Escalona párroco de Nuestra Señora del Carmen y miembro del comité organizador de los actos conmemorativos.

El paso simbólico de San Cristóbal que se ha realizado ya por tres años consecutivos se volvió a escenificar en las turbias y fuertes aguas del Río Mocotíes cuando varias personas entre ellas los sacerdotes de Santa Cruz de Mora ataviados todos con túnicas verdes a la usanza de San Cristóbal cruzaron el río llevando en sus brazos a un niño como en el pasaje bíblico en que San Cristóbal pasó de una orilla a otra a un niño.

"¿Quién eres niño que me pesabas tanto, que parecía que transportaba el mundo entero? Le preguntó San Cristóbal. -Tienes razón, le dijo el Niño. Peso más que el mundo entero, pues soy el creador del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamarás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. A cualquiera que ayudes a pasar el río, me ayudas a mí".

La celebración eucarística que se ofició posteriormente en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, contó con la presencia de varios sacerdotes de la zona y de Monseñor José Luis Azuaje obispo de la Diócesis de El Vigía-San Carlos de Zulia y presidente de Cáritas de Venezuela, quien manifestó que el acompañamiento era más como un gesto de esperanza en el hecho de poder mirar las cosas que han pasado y aprender de ellas.

Como presidente de Cáritas de Venezuela recordó el proyecto Dipecho V que en materia de prevención ante las emergencias se llevó a efecto por casi un año en varias comunidades del Mocotíes que arrojó muy buenos resultados.

"Nosotros como seres humanos y sobre todo como comunidad debemos estar muy preparados para enfrentar cualquier emergencia y en este caso ligar, este ámbito de lo que ha sucedido con la fe para la esperanza nuestra".

Gracias por el Don de la Vida

Vladimir Zerpa recordó con muchos sentimientos encontrados, cómo esa noche del 11 de febrero, cumpliendo sus funciones como voluntario de la Brigada de Rescate de Santa Cruz de Mora quedó atrapado en la misma sede ubicada en el sector Puerto Rico, uno de los más afectados, junto a dos personas que minutos antes habían entrado buscando protección y viendo cómo el agua penetraba en la sede llegando a alcanzar un nivel de más de metro y medio de altura.

Cada uno de los brigadistas estaban en sitios diferentes prestando ayuda y Vladimir estaba allí, atrapado y viendo cómo el agua subía rápidamente, apenas si pudo romper una de las ventanas a eso de las 12:00 de la noche, para que el agua bajara su nivel y poder salir del lugar.

Pedro Molina, milagrosamente salvó su vida y con lágrimas en sus ojos manifestó "Santa Cruz de Mora después de cuatro años vuelve a sonreír". Esa noche llovió como muchas personas jamás habían visto llover, comentó. "A eso de las 9:30 de la noche nosotros estábamos en el sector El Aserradero y ahí se me fue mi casa, se me fue mi 350, se fue todo, yo me iba ahogando, pero Dios no quiso que yo me ahogara".

Todos salieron hacia la parte de arriba hacia Paiva donde se congregó mucha gente. La alegría era mayor y brotaban las lágrimas cada vez que veían alguno de los vecinos con vida, contó Pedro Molina.

"Cada año que pasa, damos gracias a Dios porque estamos con vida y con más ánimo de salir adelante y luchar por nuestro pueblo y de rezar por aquéllas personas que como mi vecina Hermilde, desapareció con su sobrina de 15 años y con su hijo de 11 añitos en El Aserradero, para nosotros ese día fue de mucho luto, pero Dios nos dio a nosotros otra oportunidad como lo es la vida".

Pedro Molina siguió recordando ese fatídico momento pero nunca perdió la fe que le permitió salvar su vida "Dios existe, yo gritaba a la santísima Virgen del Carmen: Virgen no me dejes ahogar. La Virgen y Dios me dieron otra oportunidad".

Virgen de Lourdes

Coincidencialmente el 11 de febrero es el día de Nuestra Señora de Lourdes cuando en 1858 hizo su primera aparición a aquélla niña Bernardita, una niña humilde y enfermiza pero llena de piedad, que le cambió por siempre su vida y que marcó el comienzo de una fuente de gracia que ha brotado para toda la humanidad y en honor a ella se realizan las novenas en Santa Cruz de Mora. La Virgen de Lourdes ha concedido tantos milagros de curaciones que el 11 de febrero día de su primera aparición, ha sido establecido como Día Mundial de los Enfermos.

 
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