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Abrazo de Bolívar y Morillo Imprimir E-Mail
escrito por José Cheo Rojas/DLA Trujillo   
martes, 27 de noviembre de 2007
27 de Noviembre de 1820, en la población de Santa Ana, en Trujillo, se realiza la histórica entrevista entre El Libertador y el realista Pablo Morillo.

Antecedentes

La Expedición que se organizaba en España comandada por el General Calleja que venía a Venezuela y Río de la Plata se frustró por la revolución que dirigió Don Ramón Quiroga, impuso a Fernando VII la constitución liberal de 1812.

El General español Pablo Morillo se dio cuenta de que ese hecho agravaba la situación y pedía su reemplazo deseaba retirarse a España y propuso a El Libertador un cese de fuego al conflicto que asolaba al país, el estaba interesado en irse a su país por razones de salud y para contraer matrimonio.

A Bolívar le convenía el armisticio ya que los pueblos realistas consideraban a los republicanos bandoleros y este tratado los transformaría de criminales en un bando beligerante.

El exigió como condición que España aceptase la Independencia de La Gran Colombia cosa que no aceptaron los españoles, aunque si aceptaron a Bolívar como Presidente de la República.

El héroe caraqueño propone al español celebrar el armisticio en la plaza de San Fernando, éste le contestó desde San Carlos el 20 de octubre de 1820 aceptando la propuesta pero Bolívar no puede separarse de su ejército ya que el General Urdaneta sufre de pronto de una enfermedad. Por estas razones se fija la ciudad de Trujillo para esta reunión.

El patriota debido a la inquietud que tenía sobre un "tratado de regularización de la guerra" escribe a Morillo el 3 de noviembre. Quería quitar a este enfrentamiento el tinte de salvajada con que se había llevado, se debía según él, combatir como las naciones civilizadas.

Envía a Sucre, y a Plaza al cuartel de Morillo en Humocaro Bajo con instrucciones sobre los deseos de su jefe, pero son infructuosas estas visitas ya que el español se niega a ceder territorio exigido por el patriota.

El General realista envía al Teniente Coronel Pita su Edecán a sondear a Bolívar pero el militar comete el error de insinuar que los republicanos debían retirarse a sus anteriores posesiones en Cúcuta, eso indigna al caraqueño enviándole una misiva al español indignado por la propuesta.

Este se da cuenta del error cometido y desautoriza al Edecán. Luego son comisionados el general Correa y los señores Juan Rodríguez del Toro y Francisco González de Linares que son recibidos por los Generales Sucre, Briceño Méndez y el Teniente Coronel José Gabriel Pérez.

Los representantes de los dos bandos llegan a un acuerdo. Los patriotas desisten de la sesión de Barinas y una faja en el alto llano.

El 25 de noviembre se firmaron dos tratados el primero se trataba de un armisticio por seis meses conservando cada uno de los ejércitos sus posiciones, el segundo propuesto por Bolívar donde los dos grupos se comprometen a regularizar la guerra al estilo de los países civilizados, respetar los soldados prisioneros con sus obligatorios canjes, en resumen eliminar la feroz guerra a muerte que se daba en los dos bandos.

Bolívar y Morillo

Morillo luchó contra Napoleón y mereció distinciones de militares famosos como el Duque de Wellintong, vencedor de Waterloo.

Hombre fuerte, indomable, astuto, Morillo era natural de Fuentesecas, Provincia de León, tuvo una brillante carrera empezando desde abajo hasta ganar en la guerra contra Napoleón el grado de Mariscal de Campo.

Viene a Venezuela acompañado por diez mil hombres veteranos de la guerra en España con Francia en cuarenta y dos barcos. Eran soldados valientes que sirven al Rey con desprendimiento, se les dijo que iban hacia Rió de la Plata y no a Venezuela ni a la Nueva Granada.

El 3 de abril llega a Carúpano donde esperaba Morales con 5000 jinetes, tropas del fallecido Boves.

Desde ese momento seguiría una guerra que debilitaría las fuerzas de los dos bandos enemigos hasta el 25 de noviembre de 1820 en que se firmarían los tratados.

Morillo pidió a Bolívar una entrevista personal la cual fue aceptada. El encuentro se realizo en Santa Ana de Trujillo el 27 de noviembre de 1820.

El español se presentó acompañado de un regimiento de húsares y con riguroso uniforme de gala, tachonado con condecoraciones.

Bolívar se presentó con una pequeña escolta de tres oficiales y vestido con una levita azul y gorra de campaña montado en una mula.

Al ver Morillo tal muestra de grandeza de parte del patriota retira su guardia de honor.

En este momento se encuentran la vieja Europa guerrera y cargada de tradiciones con la América, joven, valiente, recién nacida pero orgullosa de su origen.

Los dos hombres se abrazan, Morillo en cuyo poder se encontraba Santa Ana invita al republicano a una comida donde el español inicia la conversación alabando al Rey de España y dice que quería ver a sus súbditos americanos bajo la sombra de la liberal Constitución de Cádiz.

Bolívar lo refutó justificando la guerra como un anhelo de los americanos por mantenerse unidos a España.

El monumento selló los acuerdos

Morillo entiende que el caraqueño es un hombre diferente a como se lo imaginó, es un militar y estadista firme en sus ideas y propósito. Con cualidades para mantenerse a la cabeza de la revolución.

En el banquete que se dio en la más grande atmósfera de cordialidad hubo brindis. Al final alegre los dos jefes por la reunión decidieron levantar un monumento conmemorativo y colocaron una piedra.

El General La Torre obsequia a El Libertador con las pistolas que había perdido en los momentos críticos de Casacoima.

En la noche el Mariscal y El libertador duermen en la misma habitación

Y al día siguiente se despiden con un nuevo abrazo. Quince días después de la entrevista de Santa Ana Morillo se va a España partiendo del puerto de La Guaira.

El mando supremo del ejército realista queda en manos del General La Torre.

Con el Mariscal Morillo se fueron tres siglos de gloria de España en Venezuela.

Así se cumplieron los tratados firmados tanto de la Regularización de la Guerra como el del Armisticio, un sendero de paz y comprensión de las debilidades de las guerras para las relaciones entre los países es una de las enseñanzas de este encuentro histórico, aunque enemigos por posiciones e intereses de las colonias, hicieron de la amistad una arma contra la guerra, como líderes contribuyeron a forjar las patrias respectivas y conservar la gallardía en el reconocimiento del otro y el respeto de todos.

 
 
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