Inicio
Batalla de Betijoque 4 de junio de 1813 Imprimir E-Mail
escrito por Gustavo Salas Cubillán*   
viernes, 04 de junio de 2010
El objeto histórico de esta casuística aplicada, no fue el simple belicismo dado por el enfrentamiento de intereses, semejante expresión bobalicona fue analizada a propósito por el famoso romanticismo; así visto confronta la visión en América de su proceso, internalizado por las olas avulsivas del poder transoceánico.

Ese mismo objeto, apertura un abordaje conducente a la variabilidad metodológica y causalística; aún sin desnaturalizar aspectos abstractos propios de las particularidades culturales, en el fuero de las Cuatro Macanas. Sobre su resultante nos pudiéramos ir hacia la Campaña Admirable, con un simple plan de acción y a que respondían sus estrategias en una propuesta superior.

Se crea entonces "la cuestión ideológica de la guerra de independencia" tal cuestión no es el resultado tardío de la sociología política; la emancipación de una sociedad auto determinada en el deber ser jamás violenta, puede que la escolástica lo justifique y lo oriente como la "guerra justa".

El discurso menos intrincado, estad minado de sueños comunes y dialógicos de un suelo fértil. La región de Betijoque se hizo fértil al principio de patria libre; en la posibilidad de un último bastión realista, con ello se consolidó el auto gobierno interpretado en el despeje de la expansión española con la cara de alguien, en la cara del Brigadier Marroquí Ramón Correa y Guevara debilitado por las fuerzas con sentido de país y de localidad cifradas por el Ejercito Cuarto de la Unión, comandado desde Mérida por Simón Bolívar y Palacios para entonces recientemente declarado por el pueblo con el preclaro nombramiento de Libertador.

La Heráldica endógena recogió las cuestas de Ponemesa con la estrella, el magnificente símbolo, Potentini la refirió como la guía del Sur, y llego a la Patagonia. La propuesta republicana ganó espacio en la originaria Provincia Cuica y lo convirtió en una de las 36 hazañas dirigidas por el mentor de Caracas con el formidable acompañamiento entre cascos y galopes a la cabeza del Capitán Betijoqueño Anselmo Abreu con sus mesnadas, la partida libertaria constructora de un nuevo blasón que pudo consolidar las tácticas del Coronel Atanasio Girardot el sucumbido de Bárbula y su estructura militar; sobre lo último, inclusive en el análisis se ha ejemplarizado con dignidad el espíritu del pueblo.

Puede servir en el epilogo de esta letra menor, el caracterizar su lectura, proyectando nuevos rumbos, salvar el futuro cercano con propuestas de desarrollo. Bolívar marcó un registro de lo nacional en la Proclama a los caraqueños del 08 de agosto de 1813. Betijoque es heredero, la cimiente ortogonal de caminos accidentados entre el Puerto fiscal de Moporo y Trujillo, en su fuero se pasea inquieto y febril el Báculo del Precursor por la ciudad, en cuanto a lo acontecido y a tres años del bicentenario, sin lugar a dudas no es ortodoxia, es el ejercicio dialéctico de formación de conglomerado y su preservación de la Tercera Batalla Campal Victoriosa de la Campaña Admirable de Occidente de Venezuela.

Ponemesa

Día tras día nacen flores rojas en la quebrada de Juan Pérez en el que renace el espíritu de Libertad de Ponemesa. Igual aprendizaje en aquel río de Alemania donde fuera lanzado el cuerpo de Rosa Luxemburgo, irrigado por flores rojas, sólo que en ambas situaciones es esperanzador un nuevo orden social transformador.

*Director Ad-Honores

Museo Histórico Rafael Rangel

 
Cámara de Comercio e Industria del Estado Táchira

Encuesta de la semana